miércoles, 22 de julio de 2009

Mascaras









Las tardes de otoño siempre me inspiran, al mirarte indolente frente al fuego , los reflejos del mismo en tus mejillas, me recuerdan que te amo, si mi querida Clodette , te amo hasta el infinito y mi alma se revuelve en un caos donde la pasión, el afecto y la crueldad luchan por ganar esta batalla.
Miro tu cuerpo yacente analizando cada curva, cada detalle de tu figura y me pierdo en un infinito mar de deseos inconfesables, tu estas ausente con tu expresión relajada y yo te quiero devorar.
Apuro la copa de Merlot que diligentemente me has servido , tu siempre tan atenta a mis gustos y mis deseos , de fondo se escucha un Charles Aznavur decadente_ " que distinta Venecia si me faltas tu"- esa voz rasgada trae a mi mente imagenes de canales , góndolas , mascaras ..... agua, palacios , arte , mascaras ...
Siempre me gusto el silencio creado entre nosotros, adoro tu risa cuando conversamos, se te ve tan llena de energía , tan primorosamente feliz, haces que por momentos que me sienta mucho mas joven y olvide mi cansado cuerpo, cargado de años y experiencias que tu aun no llegado a probar. Mi querida Clodette , el silencio es el campo neutral de nuestra pasión y agradezco infinito que lo guardes .... mascaras . mascaras ... una idea persistente ronda mi cabeza... la imagen de una mascara Veneciana.
Tengo un hambre infinita de ti , quiero tragarte con ansia y apresuradamente, pero no puedo lastimarte, te estimo demasiado mi perla querida. Absorto en mis pensamientos obscenos una voz a mi espalda me susurra:
_Mea culpa, je suis a toi ...
Me levanto del sillón movido por una fuerza invisible que emana de ese susurro, es casi una disculpa y una incitación, busco a la propietaria de tan bello canto y ...
En mitad del salón como una meretriz renacentista veo una hermosa criatura de pechos pequeños casi adolescentes, piernas largas que terminan es unos finos tobillos abotonados por la cinta de un zapato con tacón de carrete, mis ojos van perfilando una silueta perfectamente armoniosa , tapizada de una piel sedosa y brillante , resaltada por los destellos del fuego , elevo la mirada buscando la faz de mi meretriz y ...
Una mascara cubre el rostro a la propietaria de tan hermoso cuerpo , miro alrededor y solo esta ella , de pie como una vestal , reinado con toda su desnudez proyectando luz a toda la estancia.
Como un lobo hambriento que ve una tierna presa todo mi cuerpo se tensa, las alarmas de depredador se han activado y no hay quien pare el ataque ya.
Acerco mi boca al pecho y muerdo el pezón a la par que con la mano levanto el mentón de la mujer mascara _ Seras mi zorra esta noche ,devorare tu cuerpo y calmaras mi sed,no tendré piedad de ti y cada rincón de tu cuerpo y de tu alma sera mio-
Aplico mis dientes sobre el otro pezón , mi muñeca de porcelana gime y repite : je suis a toi...
comienza un baile frenético de depravación , tengo sed . .. inclino el dorso de mi puta contra el sofá , así reclinada sus pechos dibujan una fina franja desde el mentón hasta el pubis, abro su piernas que dejan libre un sexo depilado con aspecto púber y tomo mi copa de Merlot derramando tan preciado liquido desde el mentón , un rió de sangre corre por el caudal de su cuerpo, su piel se tiñe de un rojo violáceo y emite perfumes de tabaco y frutas maduras, casi escarchadas ... tengo sed ...
Bebo durante un tiempo que se me antoja casi infinito, un frenesí de sabor a vino y flujo hace que mi pene que hasta entonces estaba casi dormido despierte y reclame lo que es suyo .Paciencia hermano ... disfrutemos
Mi puta esta disfrutando , lo se , su coño esta encharcado y eso me dispara y me enoja, levanto mi cuerpo para encararme con ella, la miro a los ojos , lo único expresivo de su faz y le digo :-
_Zorra tu estas aquí para complacerme_
Giro su cuerpo y la pongo contra el sofá, forzando el gesto hago que sus pechos reposen en la espaldera de este, la tomo por el pubis para levantar el culo y dejarlo bien expuesto, me retiro hacia atrás para observarla . -no te muevas-
Ella obedece, la observo durante unos minutos ,puedo escuchar su respiración agitada y magnificada a través de la mascara , esta excitada y a la vez asustada, sus nalgas perfectamente encuadradas me recuerdan a las grupas caballunas tantas veces pintadas por Dali .Me recreo como si observase una obra del gran pintor y mi sexo enardece ante tal imagen, saco mi pene y lo acaricio con lascivia y parsimonia, me tomo mi tiempo , pero no me aplico demasiado ,lo justo para dar rienda suelta a mis deseos mas primitivos.
Tomo el látigo que compre en París , se me antoja ver esa grupa lacerada y lo chasqueo en el aire.
Ella por instinto tiene una pequeña sacudida, casi imperceptible no quiere enojarme , magnánimo lo paso por alto y acometo mi primera embestida.
_ Las rameras son mas complacientes que tu, eres una cortesana aficionada, ¿ que has de decir a cada sacudida?_
-Merci Monsieur, je suis a vous -
Me enloquece su voz aniñada y quebrada por el dolor , aplico una y otra vez el castigo mientras las hermosas nalgas se tiñen de rojo como la trama de una tela sutil , y ella obediente como ninguna repite la letanía ....Merci Monsieur, je suis a vous.... je suis a vous... je suis a vous....
En un canto que se me antoja casi gregoriano sus lamentos y mis gemidos forman una sinfonía gloriosa y necesito comer .....
Dejo el látigo a un lado y me abro paso en esa grupa gloriosa,siento su piel hirviendo contra la mía y mi pene goloso busca con avidez la cueva que encierran tan dulces oteros. Agarro sus pechos con mis manos y la penetro con avidez, con maldad con violencia, agotando hasta el ultimo aliento de su respiración de su boca sale un sonido seco gutural, casi un lamento .
De su coño de perra en celo sale un caleidoscopio de infinitos matices, puedo ver su alma ardiendo y decadente, entregada al mas absurdo de mis caprichos, y yo solo quiero deglutir cada rincón , cada reflejo de mi puta anónima ...
El sonido de ocarinas y los acordes de una música me hacen volver a la realidad, ahí estas mis querida Clodette, en tu diván frente a mi con la mirada perdida en nuestro silencio y yo con el estúpido sentimiento de haberme quedado dormido. Interrumpes con una sonrisa tan confuso momento para decirme _
¿ quieres que salgamos a cenar?
Asiento complaciente y me dispongo a levantarme , pero tu eres mas grácil y te me has adelantado , al girarte veo tu grupa gloriosa con el rastro de un dibujo de tela sutil y en la mesilla auxiliar reposando indolentes una mascara Veneciana y un látigo.

Donna k

viernes, 17 de abril de 2009

La chica del As

Me levante más temprano que de costumbre , eran las las 10,15 , una hora indecente para un chico de billares venido a más en canas, me asome a la ventana mientras fumaba , la presión atmosférica profetizaba una mañana tormentosa. Mi estomago pedía a gritos un poco de alimento , así que me vestí y salí a desayunar al bar de abajo. Es lo que tiene vivir en un principal sobre el bar de abajo de toda la vida .Me senté en mi mesa de siempre , con el café y el periódico , en aquel entonces no dedicaban 500 paginas a la formula uno, antes los periódicos deportivos eran solo de fútbol , básicamente dedicaban un duelo entre el Madrid y el Barça por eso yo perdía un hermoso tiempo en mirar la foto de la chica del As.

Ah ¡¡ la chica del As ¡ nunca ponían la misma , aunque todas parecían iguales,aquellas hermosas criaturas curvilíneas enfundadas en sus preciosos bikinis de colores, con sus pechos recauchutados y su ombligillos tan perfectos … sus melenas rubias al viento y esa carita que parecía decirnos :

_ ¿ que quieres para comer hoy papi ?

Contemplaba la imagen de mi preciosa musa cuando me sobresalto un trueno que fue el preludio de una tormenta enfurecida, alternaba la mirada de la ventana al periódico , absorto en una conversación imaginaria con mi chica de portada.

Es una suerte vivir sobre el bar de toda la vida . Ya saben, esos que desde la mañana a la noche están abiertos y que te despiertan con el aroma del café , los churros , las porras y chocolate calentito; el caso es que mi chica de portada empezaba a estar algo engrasada cuando algo llamo mi atención , fue una expresión :

_ ¡¡coño¡¡

Una voz de mujer muy irritada pronuncio sin ningún pudor el sustantivo de su propio sexo .

Entonces me volví, se le había caído la porra en la taza del café, salpicándola.

Raudo y veloz cual antiguo caballero andante me acerque con un pañuelo:

_ Por favor señorita …._

_ gracias_ dijo ella sacando lo que parecía una toalla .

_ Voy servida_

Nos reímos, mientras se limpiaba percibí que mi pañuelo era una ridiculez ante su toalla .

_ En fin , discúlpeme _

_No , por favor , ¿ quiere sentarse usted conmigo? Esperaba a alguien que no vino. _

Sin dejar de mirarla y con una sonrisa presta acepté encantado y me pedí el tercer café.

Había algo en aquel rostro que me resultaba conocido , extrañamente familiar y lejano a la vez, nunca recuerdo los nombres, pero las caras , jamas olvido una. Ella mojó su porra de nuevo en el café , esta vez extremando las precauciones y se la llevo a la boca … ¡ dios mio¡ debería estar prohibido comer las porras así , frente a frente cerraba levemente los ojos ladeando la cabeza hacia un lado , tuve que mirar hacia otro lado cuando ella abrió los ojos de nuevo.

Sentía mis mejillas ardiendo y eso me superaba, ¡¡ya no era un chico de los billares que jugaba con mujeres pantera ¡¡

Pero aquellos labios deliciosos insistían en aquella deglución provocadora ,se movían sinuosos de nuevo sobre la porra dejando un hilillo del café que borboteaba levemente por donde se rompía, lo que quedaba fuera era pecaminoso, pero lo que restaba dentro de su boca aun más. Totalmente azorado intenté iniciar una conversación , algo … cualquier cosa que me quitase aquella turbación de la cabeza.

_ ¿ Nos conocemos de algo?_ le pregunte

Ella sonrió _ no_ y soltó una risa malvada y llena de coquetería , cerrando un ojo y estirando sus labios hasta turbarme otra vez dijo:

_ del periódico_

Girando la cabeza señaló hacia la mesa donde yo había estado leyendo el As.

_¡Coño¡ - ahora fui yo quien exclamo , todo el bar se volvió a mirarme. Era ella ¡ la chica del As de hoy¡¡

Ante mi mirada interrogante ella se me adelanto :

_ solo soy rubia cuando poso_

Yo solo pude contestar :

_ yo soy moreno siempre , menos cuando me pongo rojo como ahora _

Ella sonrió con benevolencia , se sentía ganadora y yo ni me atreví siquiera a pedirle un cita o el teléfono, sin embargo nunca la olvidé .

Hoy después de tanto tiempo cuando veo a una mujer comiendo porras no puedo evitar pensar en ella, claro que ninguna lo hace igual . Son cosas que pasan ¡ tonto de mí¡¡

no debí haberla dejado marchar así.


By Tontodemí

lunes, 23 de febrero de 2009

Satiro Joyce


22 Noviembre 1909
44 Fontenoy Street, Dublín.

Queridísima: tu telegrama se encontraba en su corazón aquella noche. Cuando te escribí aquellas últimas cartas, era presa de absoluta desesperación. Pensaba que había perdido tu amor y tu estima… como bien merecía. Tu carta de esta mañana es muy cariñosa, pero estoy esperando la carta que probablemente escribirías después de enviar el telegrama.
Todavía no me atrevo, querida, a mostrarme familiar contigo, hasta que no vuelvas a darme permiso. Tengo la sensación de que no debo hacerlo, a pesar de que tu carta está escrita en tu antiguo tono familiar y pícaro. Me refiero a cuando hablas de lo que harás, si te desobedesco con respecto a cierta cuestión.
Voy a aventurarme a decir sólo una cosa. Dices que quieres que mi hermana te lleve ropa interior. No, querida, por favor. No me gusta que nadie, ni siquiera una mujer o una niña, vea cosas que te pertenecen. Me gustaría que fueras más cuidadosa y no dejases ciertas ropas tuyas por ahí, quiero decir cuando acaban de llegar de la lavandería. Oh, me gustaría que mantuvieras todas esas cosas ocultas, ocultas, ocultas. Me gustaría que tuvieses gran cantidad de ropa interior de todas clases, de todo tipo de colores delicados, guardada, planchada y perfumada.
¡Qué terrible es estar lejos de ti! ¿Has aceptado de nuevo en tu corazón a tu pobre amante? Voy a estar impaciente por tu carta y, sin embargo, te agradezco tu cariñoso telegrama.
No me pidas que te escriba una carta larga ahora, queridísima. Lo que he escrito me ha entristecido un poco. Estoy cansado de enviarte palabras. Nuestros labios pegados, nuestros brazos entrelazados, nuestros ojos desfalleciendo en el triste gozo de la posesión me complacerían más.
Perdoname queridísima. Tenía intención de mostrarme más reservado. Y, sin embargo, debo añorarte y añorarte y añorarte.

JIM/

2 de diciembre de 1909

44 Fontenoy Street, Dublín.

Querida mía, quizás debo comenzar pidiéndote perdón por la increíble carta que te escribí anoche. Mientras la escribía tu carta reposaba junto a mí, y mis ojos estaban fijos, como aún ahora lo están, en cierta palabra escrita en ella. Hay algo de obsceno y lascivo en el aspecto mismo de las cartas. También su sonido es como el acto mismo, breve, brutal, irresistible y diabólico.
Querida, no te ofendas por lo que escribo. Me agradeces el hermoso nombre que te di. ¡Sí, querida, “mi hermosa flor silvestre de los setos” es un lindo nombre¡ ¡Mi flor azul oscuro, empapada por la lluvia¡ Como ves, tengo todavía algo de poeta. También te regalare un hermoso libro: es el regalo del poeta para la mujer que ama. Pero, a su lado y dentro de este amor espiritual que siento por ti, hay también una bestia salvaje que explora cada parte secreta y vergonzosa de él, cada uno de sus actos y olores. Mi amor por ti me permite rogar al espíritu de la belleza eterna y a la ternura que se refleja en tus ojos o derribarte debajo de mí, sobre tus suaves senos, y tomarte por atrás, como un cerdo que monta una puerca, glorificado en la sincera peste que asciende de tu trasero, glorificado en la descubierta vergüenza de tu vestido vuelto hacia arriba y en tus bragas blancas de muchacha y en la confusión de tus mejillas sonrosadas y tu cabello revuelto.
Esto me permite estallar en lagrimas de piedad y amor por ti a causa del sonido de algún acorde o cadencia musical o acostarme con la cabeza en los pies, rabo con rabo, sintiendo tus dedos acariciar y cosquillear mis testículos o sentirte frotar tu trasero contra mí y tus labios ardientes chupar mi polla mientras mi cabeza se abre paso entre tus rollizos muslos y mis manos atraen la acojinada curva de tus nalgas y mi lengua lame vorazmente tu sexo rojo y espeso. He pensado en ti casi hasta el desfallecimiento al oír mi voz cantando o murmurando para tu alma la tristeza, la pasión y el misterio de la vida y al mismo tiempo he pensado en ti haciéndome gestos sucios con los labios y con la lengua, provocándome con ruidos y caricias obscenas y haciendo delante de mí el más sucio y vergonzoso acto del cuerpo. ¿Te acuerdas del día en que te alzaste la ropa y me dejaste acostarme debajo de ti para ver cómo lo hacías? Después quedaste avergonzada hasta para mirarme a los ojos.
¡Eres mía, querida, eres mía¡ Te amo. Todo lo que escribí arriba es un solo momento o dos de brutal locura. La última gota de semen ha sido inyectada con dificultad en tu sexo antes que todo termine y mi verdadero amor hacia ti, el amor de mis versos, el amor de mis ojos, por tus extrañamente tentadores ojos llega soplando sobre mi alma como un viento de aromas. Mi verga esta todavía tiesa, caliente y estremecida tras la última, brutal envestida que te ha dado cuando se oye levantarse un himno tenue, de piadoso y tierno culto en tu honor, desde los oscuros claustros de mi corazón.
Nora, mi fiel querida, mi pícara colegiala de ojos dulces, sé mí puta, mí amante, todo lo que quieras (¡mí pequeña pajera amante! ¡mí putita pichadora!) eres siempre mi hermosa flor silvestre de los setos, mi flor azul oscuro empapada por la lluvia.

JIM/

3 de diciembre de 1909
44 Fontenoy Street, Dublín.

Mi querida niñita de las monjas: hay algún estrella muy cerca de la tierra, pues sigo presa de un ataque de deseo febril y animal. Hoy a menudo me detenía bruscamente en la calle con una exclamación, siempre que pensaba en las cartas que te escribí anoche y antenoche. Deben haber parecido horribles a la fría luz del día. Tal vez te haya desagradado su grosería. Sé que eres una persona mucho más fina que tu extraño amante y, aunque fuiste tu misma, tu, niñita calentona, la que escribió primero para decirme que estabas impaciente porque te culiara, aún así supongo que la salvaje suciedad y obscenidad de mi respuesta ha superado todos los límites del recato. Cuando he recibido tu carta urgente esta mañana y he visto lo cariñosa que eres con tu despreciable Jim, me he sentido avergonzado de lo que escribí. Sin embargo, ahora la noche, la secreta y pecaminosa noche, ha caído de nuevo sobre el mundo y vuelvo a estar solo escribiéndote y tu carta vuelve a estar plegada delante de mí sobre la mesa. No me pidas que me vaya a la cama, querida. Déjame escribirte, querida.
Como sabes queridísima, nunca uso palabras obscenas al hablar. Nunca me has oído, ¿verdad?, pronunciar una palabra impropia delante otras personas. Cuando los hombres de aquí cuentan delante de mí historias sucias o lascivas, apenas sonrío. Y, sin embargo, tu sabes convertirme en una bestia. Fuiste tu misma, tu, quien me deslizaste la mano dentro de los pantalones y me apartaste suavemente la camisa y me tocaste la pinga con tus largos y cosquilleantes dedos y poco a poco la cogiste entera, gorda y tiesa como estaba, con la mano y me hiciste una paja despacio hasta que me vine entre tus dedos, sin dejar de inclinarte sobre mí, ni de mirarme con tus ojos tranquilos y de santa. También fueron tus labios los primeros que pronunciaron una palabra obscena. Recuerdo muy bien aquella noche en la cama en Pola. Cansada de yacer debajo de un hombre, una noche te rasgaste el camisón con violencia y te subiste encima para cabalgarme desnuda. Te metiste la pinga en el coño y empezaste a cabalgarme para arriba y para abajo. Tal vez yo no estuviera suficientemente arrecho, pues recuerdo que te inclinaste hacia mi cara y murmuraste con ternura: “¡Fuck me, darling!”
Nora querida, me moría todo el día por hacerte uno o dos preguntas. Permítemelo, querida, pues yo te he contado todo lo que he hecho en mi vida; así, que puedo preguntarte, a mi vez. No sé si las contestarás. Cuándo esa persona cuyo corazón deseo vehementemente detener con el tiro de un revólver te metió la mano o las manos bajo las faldas, ¿se limitó a hacerte cosquillas por fuera o te metió el dedo o los dedos? Si lo hizo, ¿subieron lo suficiente como para tocar ese gallito que tienes en el extremo del coño? ¿Te tocó por detrás? ¿Estuvo haciéndote cosquillas mucho tiempo y te viniste? ¿Te pidió que lo tocaras y lo hiciste? Sino lo tocaste, ¿se vino sobre ti y lo sentiste?
Otras pregunta, Nora. Sé que fui el primer hombre que te folló, pero, ¿te masturbó un hombre alguna vez? ¿Lo hizo alguna vez aquel muchacho que te gustaba? Dímelo ahora, Nora, responde a la verdad con la verdad y a la sinceridad con la sinceridad. Cuando estabas con él de noche en la oscuridad de noche, ¿no desabrocharon nunca, nunca, tus dedos sus pantalones ni se deslizaron dentro como ratones? ¿Le hiciste una paja alguna vez, querida, dime la verdad, a él o a cualquier otro? ¿No sentiste nunca, nunca, nunca la pinga de un hombre o de un muchacho en tus dedos hasta que me desabrochaste el pantalón a mí? Si no estás ofendida, no temas decirme la verdad. Querida, querida esta noche tengo un deseo tan salvaje de tu cuerpo que, si estuvieras aquí a mi lado y aún cuando me dijeras con tus propios labios que la mitad de los patanes pelirrojos de la región de Galway te echaron un polvo antes que yo, aún así correría hasta ti muerto de deseo.
Dios Todopoderoso, ¿qué clase de lenguaje es este que estoy escribiendo a mi orgullosa reina de ojos azules? ¿Se negará a contestar a mis groseras e insultantes preguntas? Sé que me arriesgo mucho al escribir así, pero, si me ama, sentirá que estoy loco de deseo y que debo contarle todo.
Cielo, contéstame. Aun cundo me entere de que tu también habías pecado, tal vez me sentiría todavía más unido a ti. De todos modos, te amo. Te he escrito y dicho cosas que mi orgullo nunca me permitiría decir de nuevo a ninguna mujer.
Mi querida Nora, estoy jadeando de ansia por recibir tus respuestas a estas sucias cartas mías. Te escribo a las claras, porque ahora siento que puedo cumplir mi palabra contigo. No te enfades, querida, querida, Nora, mi florecilla silvestre de los setos. Amo tu cuerpo, lo añora, sueño con él.
Háblenme queridos labios que he besado con lágrimas. Si estas porquerías que he escrito te ofenden, hazme recuperar el juicio otra vez con un latigazo, como has hecho antes. ¡Qué Dios me ayude!
Te amo Nora, y parece que también esto es parte de mi amor. ¡Perdóname! ¡Perdóname!

JIM/

domingo, 22 de febrero de 2009

La entrega


Siempre había vivido el mundo BDSM como una entrega o una dominación, a veces quizás desde un punto de vista más físico que mental pero ahora ese punto de vista se había inclinado completamente a la entrega mental y había una Domina que había conseguido que desde su punto de vista de sumisos libres pero completamente obedientes a sus deseos, yo me entregara incondicionalmente.

La relación siempre se había mantenido a distancia porque ella hacía tiempo vivía en otra ciudad a unos 500 kms. Por lo tanto, la entrega era total pero la distancia física era muy grande. Ese día Ella me había citado. Recibí un mail explicándome donde debía de esperarla y a que hora. Mi apariencia física debía ser impecable. El pelo no debía ser corto pero tampoco largo, bien cuidado. Las uñas bien cuidadas y cortadas. De ropa tenía libertad pero antes debía darme una ducha y limpiarme bien incluso interiormente.

Debía coger el metro en cierta estación y desplazarme unas diez estaciones. Allí bajarme, salir a la calle y allí aguardar. Eso hice. Realice todo al pie de la letra. Mi cuerpo temblaba como una hoja y mi alma daba saltos. Mi corazón no cesaba de latir como un atleta que desea saltar la valla de mi pecho.

Llegue y recibí un sms a mi móvil. Me decía que girase mi cabeza a la derecha y me dirigiera al parque que veía 100 metros más adelante. Y que esperase a la derecha de la estatua mirando en el mismo sentido que miraba ella. Obedecí todo al pie de la letra. La emoción subía muchos grados pero muchos y mis nervios también. Llegue y adopte la postura que ella mandaba.

No la oí llegar cuando de repente una voz a mi espalda con un timbre melódico que decía:

Hola Por fin nos conocemos.

A sus pies mi Dueña respondí yo agachando la cabeza y mirando al suelo.

Ella me ordenó que la siguiera, caminamos unos 10 minutos por varias calles. Parecía como si me quisiera despistar y no supiera volver si algún día lo hacía. Entramos a un portal y nos dirigimos al ascensor. Me miró con una sonrisa y me dijo:

¿Nervioso?

Un poco.

Llegamos al piso. Nada más entrar se giró hacia mi y adelantó una de las botas. Era una bota hasta la rodilla de vinilo y con tacones metálicos. No necesité una orden. Me arrodillé y empecé a lamerla. Luego me hizo levantar y me dijo que esperase allí.

Esperé, los minutos se me hacían horas pero al final me dijo que cerrase los ojos y fuera hacia el cuarto que había al final del pasillo. Entré y me ordenó desnudarme, la luz estaba apagada y notaba como se había situado en la zona más oscura para que no la viera antes de tiempo.

Me desnudé con celeridad. Ahora me arrodille y posteriormente fui forzado a colocarme a gatas. Me hizo ponerme un antifaz. Al de unos segundos note unas manos en mi cuello, lo acariciaban y apretaban hasta que sentir el propósito de esas manos. Me había colocado un collar. Me retiró el antifaz y me dio un espejo para que lo viera. Era perfecto, precioso.

De metal tenía una plaquita en medio que ponía perrobilbao, una pequeña argolla colgaba de la parte inferior y todo ello sobre una tira de cuero negro jalonada de pequeñas tachuelas plateadas. Me puso de pies y me esposó las manos a la nuca. La vi.

Era como una Diosa. Alta, estilizada, toda ella vestida con un mono de red que dejaba ver pero no del todo todo su bello cuerpo. Unos pezones rosados más bien pequeños como dos fresas que rematan dos pechos medianos en forma de montañas. Un pubis con una fina tira de vello y cuando se giró un culo de dimensiones perfectas.

Mi polla reaccionó, no se si a la vista del cuerpo o por el hecho de estar allí ante mi Dueña. El caso que me hizo subirme a la cama y tumbarme en ella boca arriba. Ella empezó a jugar con mi miembro a torturarle. Cogió unas pinzas y las puso en lugares estratégicos. El dolor hizo acto de presencia. Pero la excitación no bajaba. Luego cogió …..Espuma de afeitar y la extendió por mi pubis.

Eres un cerdo, debías de haberte rasurado.

Ahora lo estaba haciendo ella. Siguió hasta que no dejó ni un pelo de tonto ni de listo jejejee. Luego siguió con la tortura de mis huevos y mi polla. Ahora con una fusta me iba recordando quien mandaba con pequeños azotes en mi verga extendida.

Después de estar un buen rato torturándome así y jugar con unos velones rojos me soltó de la cama y me bajó al suelo. Me quedé a gatas y sostuve sus botas. Estaba ella sentada en un elegante sillón y las piernas extendidas descansaban sobre mi lomo. La ceniza del cigarro la vertía en mi mano.

Cuando estuvo descansada se levantó apoyó la bota en mis nalgas y clavó su tacón llevándome a una especie de artilugio donde me situó a 4 patas sobre él. Entonces vi que a la cabecera había varias fustas y látigos los cuales fue probando sobre mi culo. Cuando se cansó se colocó un arnés y con algo de lubricante me lo clavó en mi ano y me fue follando sin pensar en mi placer si no en el suyo. Al fin y al cabo yo la pertenecía.

Ahora entre una pareja de parecida edad a la mia en la estancia. Mi Ama me soltó e hizo que ella se tumbara boca arriba en la cama y a mi me puso de rodillas delante de ella. Mi Ama se puso a horcajadas sobre la boca de la mujer que la comía el coño a la vez que yo se lo comía a ella. El de repente me abordó y me montó. Comenzó a follarme suavemente pero sin pausa. Mi Ama le jaleaba a la vez que gemía recibiendo los lametones de la chica.

Para terminar cuando ella tuvo su orgasmo los hizo retirarse y ella me sodomizó de nuevo pero esta vez me autorizó a masturbarme, yo lo hice hasta que sin poder aguantarme casi la pedí permiso para eyacular pero no me lo dio. Solo después de ella estar próxima al orgasmo me permitió tenerlo y fue algo maravilloso hasta el punto de quedar los dos tumbados uno encima del otro. Cuando me desperté, estaba solo. Todo había sido un sueño. Había llegado el día en que la sesión tendría lugar y esperaba no defraudar.

Bilbaino35

sábado, 14 de febrero de 2009

Mea culpa



Enigma nacio como un proyecto de música no vinculada ninguna música comercial, según su creador Mikaell Cretu, la misma se creo como un objeto no identificado, apareció como tal y aun sigue siéndolo. El proyecto se basaba en crear una música para activar todos los sentidos, quizás por eso no dejo de relacionarla con el sexo, sobre todo con el sexo creativo y con todas aquellas practicas que ponen en guardia los sentidos. Os dejo una pieza que me parece exquisita y una de mis favoritas.

Ama ama y ensancha el Alma



“Hay que volar libre, al sol y al viento, repartiendo el amor que llevas dentro… (libre, libre, libre)”

La música y yo somos como el morbo y la maestra dueña de este rincón del cibernio, la música me transporta, me empuja, saca lo mejor de mi, la parte más optimista, la fuerza para ver la vida no como una cuesta arriba, a pesar de los problemas y las zancadillas que se empeña en ponernos, sino en verla como una desbocada carrera cuesta abajo, con la adrenalina saliendo a borbotones por todos mis poros, y repartir con ella toda la luz que necesitan los que a tu alrededor no acaban de ver ese camino, empujándolos contigo, agarrándolos de la mano y corriendo libres y sobre todo felices.

Hoy no vengo a buscar sexo, no vengo a contarte sexo, vengo por que estoy cargado de razones para venir, para dejar para siempre escrito en un rincón pequeño, pero importante, del que me siento parte, dos pensamientos y una canción, una dentro de la otra, no soy un particular fan de este grupo, de este hombre, pero hay que reconocerle lo suyo, y esto merece la pena que se convierta en el pensamiento de cabecera de todos los que estamos aquí para disfrutar…

Ya se que esto parece que no encaja aquí, y prometo esforzarme, otro día, en escribir algo con más talento, e incluso algo que excite otra parte del cerebro que no hace lo que dejo hoy, pero me gusta mucho, mucho, mucho…

“Para algunos la vida es galopar un camino empedrado de horas, minutos y segundos

Yo más humilde soy, y solo quiero que la ola que surge del último suspiro de un segundo me transporte mecido hasta el siguiente”

Y la otra la dejo en forma de vídeo, y mientras suena dejo el estribillo para recitarlo con la fuerza de la adrenalina golpeando la batería y rompiendo la guitarra al viento…


“Hay que volar libre, al sol y al viento, repartiendo el amor que llevas dentro… (libre, libre, libre)”

martes, 10 de febrero de 2009

La princesa y el jardinero ( 2ªparte)


Poeta: Si yo pudiera, robaría el color de los rostros oscuros, y levantaría el mar. Cogería las lágrimas de los últimos corales, y con lágrimas y color, pintaría de acuarelas tu cuerpo, con mis labios de pincel.
La princesa se emocionó ante el cumulo de palabras bonitas, y se encendió su cabeza, algo le dijo en la cabeza:
Cabeza de princesita: Es el.
Se paso toda la tarde oyendo al poeta y destiñendo la parte inferior de su lencería, hasta que al final añadió:
Princesita: Ho, apuesto trovador. ¿Sería tan cortés de acompañarme?
Poeta: Es un honor "Milady".
Subieron al picadero de la muchacha, y en cuanto la puerta se cerró la princesita ya mostraba su tetamen.
Poeta: ¿Tienes calor? Tu cuerpo está lleno de color.
Princesita: Saca la picha, y acaba con mi desdicha.
Poeta: ¿Mi… pirindola? Tan rápido no me mola.
La princesita solo oía lo que deseaba oír, y rápidamente los pantalones del poeta cubrían la moqueta, La princesita quedo decepcionada cuando abrió el regalo.
Princesita: ¿Qué quieres que haga con esto? ¿! Dónde está mi resto!?
Poeta: Soy todo lo que se ve. Soy un entrecot y ese es mi canapé.
La princesita intento apañárselas como pudo, pero se salía todo el rato.
Princesita: ¿No querías pintar mis labios con tu lengua de pincel? Pues empieza por estos.
Sin tiempo a una posible reacción, al poeta se le llenó la boca de "steak tataro".
Poeta: Glu glu.
Princesita: Ahahaha…
No quedo satisfecha, pero si entretenida, y le invito a abandonar la casa.
Princesita: No eres lo que estoy buscando.
A los días, la princesita, harta de contar con los dedos, volvió a pensar:
Princesita: Tal vez podría visitar a la sabia bruja, ella pondrá remedio a mi situación.
Fue a visitarla a los pantanos del reino, la bruja mezclaba ingredientes secretos en un caldero.
Bruja: Hola joven princesa. ¿Que te trae por aquí?
Princesita: Veras Bruja, últimamente no tengo suerte con los hombres, me salen rana todos.
La bruja hojeo un viejo libro llamado "necronomicoñ", y al rato respondió.
Bruja: Mmmm princesa, creo que tu problema es universal, tu lo que necesitas es un tío bueno que te ponga las pilas.
Princesita: ¡Exacto!
Bruja sonriendo: Princesa, te voy a dar unos polvos mágicos, solo tienes que coger un sapo y en la intimidad, rociarlo. Aparecerá el mas apuesto hombre que tus ojos pueden concebir.
Princesa contenta: Gracia bruja, le diré a mi papa que Torquemada no te queme, iban a hacer una redada de brujas la semana que viene.
La princesita se paso toda la tarde para cazar al sapo más hermoso del pantano. Ya entrada la noche pudo llevar al bicho a su alcoba. Lo lavó con mimo, y se puso guapa para el esperado encuentro. Tímidamente esparció los polvos en la piel del animal, y a los segundos hizo reacción. Una explosión de humo cubrió la zona, hasta que poco a poco una esbelta figura tomó forma. Sus músculos eran perfectos, su forma paradisiaca y su dentadura lineal y blanca. Era un Adonis, un portento, una driada hecha hombre, un dios en movimiento, era...El hombre.
Princesita empitonada: ¡Wow!, eres más perfecto que yo, y… ¡eres mío!
Adonis:…
Princesita: Y encima eres tímido y no tendré que escuchar tus problemas. ¡Eres lo que siempre soñé!
Adonis:…
Princesita: No temas. ¡Entre mis piernas estarás seguro para siempre!
Una mosca rondó por la habitación, de repente el Adonis dio un salto, saco la lengua, y se la comió.
Adonis: !Croack!
La princesa se percató de que el sapo, solo cambió su forma, ella la cambió. Pero solo era un sapo-hombre. Aún así estaba para mojar pan, y la princesa no desaprovecharía el premio que toda princesa merece en una vida justa.
Princesita: A ver, bonito, ven a la camita.
Adonis:!Croack!
La princesa lo cogió suavemente de la mano y lo llevo donde dormía asiduamente.
Princesa: Ahora vamos a hacer el amor tú y yo, estírate y yo haré el resto.
Tendió en la cama a su Adonis, y amorosamente se posó encima de él. Su miembro no estaba erecto, así que ella sonrió y bajo la boca hasta más allá del ombligo del Adonis, y se puso a succionar.
No parecía servir de nada, y la princesa intentó esmerarse al máximo en la tarea. El Adonis acabo corriéndose y la princesa trago algo más que su orgullo. Unas lágrimas corrieron su maquillaje, era la primera vez que se enamoraba. En lo posterior, la princesa acompañó al Adonis al pantano, y por amor lo dejó en libertad.
Años más tarde, la princesa tuvo un sueño que la hizo meditar un tiempo. Tomó una decisión, y se puso a buscar al Adonis entre los pantanos, al poeta en el pequeño estanque, y al jardinero entré las flores. Los reunió a los tres en su habitación y les contó su plan.
Princesa: Después de muchos años de pensar he llegado a la siguiente conclusión. El amor surge de uno mismo, y lo que sentí con vosotros fue la anulación de mis debilidades, y eso es lo que me gustó de cada uno de vosotros. Esta noche, voy a sentirme completa. Jardinero, tengo una misión para ti.
Jardinero: Si mi ama.
Princesa: Cubre tu cuerpo con esas sabanas, y que solo sobresalga tu sexo. Poeta, tengo un encargo para ti.
Poeta: Si milady.
Princesa: Ponte debajo de los cojines, y cuando te lo diga, recítame palabras de amor. Adonis, tengo un trabajo para ti.
Adonis:!Croack! !Croack!
Princesa: Voy a ponerte en la cama, cubriré tu entrepierna con la del jardinero, y el poeta hablará por ti.
Los cuatro se pusieron en posición y culminaron el polvo perfecto, mente, perfección, fuerza y pasión juntas. De repente la puerta empezó a sonar:
Rey: Hola cariño, ábreme.
Princesa: ¡Ya voy papa!
El jardinero y el poeta se escondieron en el armario, mientras la princesa intentaba esconder al Adonis, pero era reacio a moverse. La princesa se vistió y el rey abrió la puerta.
Rey: hola hija… ¡Oh! ¡Hay un hombre desnudo en tu habitación!
Princesa: Estooooo… verás papa, no es lo que parece…
Rey: ¿Y que parece?
Princesa: Hoy paseaba por los jardines reales, y encontré un sapo, lo traje a la habitación y le di un beso. ¡Se transformo en hombre!
Rey: Lo entiendo hija, pero comprenderás que debo velar por tu honor. ¡Tendréis que casaros!
Princesa:!Perfecto!
Adonis: ¡Croack!
Se casaron y fueron muy felices en las orgias los cuatro, comieron perdices y algún mosquito.
Esa es la historia transmitida de hijas a padres, y de padres a hijos.

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